Oso Mío

Quiénes sostienen el trabajo de conservación en Oso Mío

Oso Mío mission

Detrás de cada censo de huemul, de cada collar GPS colocado a un yaguareté liberado en los Esteros del Iberá, hay guardaparques, biólogos y pobladores rurales que sostienen el monitoreo durante años. Esta página cuenta cómo se organiza ese trabajo, qué principios guían nuestras decisiones editoriales y por qué publicamos también los errores y los retrocesos.

Una cronología de trabajo en el terreno

Desde 2009 sostenemos líneas de monitoreo, acuerdos con comunidades y campañas de educación ambiental. Cada etapa dejó aprendizajes concretos sobre cómo se recupera un ecosistema cuando hay continuidad y no solo anuncios.

2009 · Primeros censos en el Iberá

Arrancamos con conteos de carpincho y ciervo de los pantanos en el sector sur de los Esteros. Sin presupuesto formal, con guardaparques voluntarios y planillas de papel. Ese relevamiento inicial sirvió para justificar después el corredor biológico que hoy conecta tres estancias.

2013 · Acuerdos con estancias correntinas

Firmamos los primeros convenios de no caza con productores ganaderos del borde oeste del Iberá. La condición fue simple: ellos mantenían el alambrado perimetral en buen estado y nosotros cubríamos el monitoreo satelital de los ejemplares liberados. Ocho estancias siguen activas.

2017 · Huemul: cámaras trampa en la Patagonia andina

Instalamos la primera red de cámaras trampa en bosques cordilleranos fragmentados por rutas y ganado. Los datos confirmaron lo que sospechábamos: los corredores entre Chile y Argentina están cortados y el huemul no logra recolonizar. Ese año empezamos a trabajar con escuelas rurales del sur.

2020 · Educación ambiental en escuelas rurales

Lanzamos talleres sobre fauna autóctona en escuelas de Corrientes y Santa Cruz. El foco fue el conflicto con perros y ganado, que sigue siendo la principal causa de mortandad de huemules jóvenes. Hasta hoy pasaron más de cuarenta escuelas por el programa.

2023 · Guía de turismo sustentable

Publicamos criterios para verificar operadores habilitados, cupos de ingreso y manejo de residuos en parques nacionales. La guía nació de una demanda concreta de lectores que viajaban al sur y no sabían cómo distinguir una visita responsable de una excursión masiva.

2025 · Monitoreo abierto y datos públicos

Consolidamos un repositorio con los registros de cámaras trampa y collares GPS de los últimos años. La idea es que cualquier investigador o periodista pueda consultar la evolución de las poblaciones sin depender de informes cerrados. El próximo paso es sumar los censos del norte argentino.

Una historia hecha de decisiones difíciles y resultados que se pueden ver en el campo

Oso Mío no nació como un medio de comunicación. Empezó como un cuaderno de campo compartido entre biólogos, guardaparques y vecinos de Corrientes que necesitaban registrar lo que pasaba con la fauna autóctona antes de que se perdiera el detalle. La identidad del proyecto se fue armando en esas libretas: anotar sin adornos, verificar cada dato con quien estuvo en el terreno y publicar solo cuando la información resistía una segunda lectura.

  1. 01

    Los primeros cuadernos en los Esteros del Iberá

    Todo arrancó con planillas de papel y cámaras trampa prestadas. Durante dos temporadas seguidas, el equipo recorrió islas flotantes y esteros para documentar la presencia de carpinchos, ciervos de los pantanos y aves migratorias. Ese archivo inicial sirvió después para comparar estados de conservación y detectar cambios en el nivel del agua antes de que aparecieran en los informes oficiales.

  2. 02

    El giro hacia la reintroducción de especies

    Cuando el programa del yaguareté empezó a liberar ejemplares en el Iberá, entendimos que hacía falta una voz independiente que siguiera el proceso sin convertirlo en espectáculo. Decidimos cubrir monitoreo satelital, corredores biológicos y acuerdos con estancias locales con la misma lógica: datos verificables, contexto largo y sin titulares que simplifiquen lo que en el territorio es complejo.

  3. 03

    La Patagonia entró al mapa editorial

    El huemul y los bosques cordilleranos fragmentados nos obligaron a ampliar la mirada. Sumamos colaboraciones con guardaparques de parques nacionales del sur y empezamos a publicar censos, mapas de corredores y notas sobre el conflicto con perros y ganado. Ese trabajo nos llevó a cubrir también el turismo sustentable, porque el visitante bien informado es parte de la solución y no solo del problema.

  4. 04

    Educación ambiental como método, no como eslogan

    Con el tiempo quedó claro que sin escuelas rurales y comunidades locales ningún programa de conservación se sostiene. Empezamos a producir materiales para docentes, guías de campo para visitantes y reportajes sobre cómo se gestiona un área protegida en temporada alta. La educación dejó de ser un anexo y se volvió el eje que ordena el resto de las secciones.

  5. 05

    Lo que sostiene el proyecto hoy

    Seguimos trabajando con las mismas reglas del principio: fuentes identificables, imágenes propias o cedidas por equipos de campo, y una separación clara entre información y opinión. La red de colaboradores incluye biólogos, fotógrafos de naturaleza y vecinos que conocen cada camino del humedal. Esa mezcla es lo que permite contar la conservación argentina sin caer en el catastrofismo ni en la propaganda.

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